
Bélgica dice que el acuerdo entre la RDC y el M23 “marca un momento crucial” para la paz
“Bélgica se congratula de la firma en Doha de una Declaración de Principios entre la RDC y el AFC/M23. Este acontecimiento marca un momento crucial en la búsqueda de la paz y la seguridad para...
“Bélgica se congratula de la firma en Doha de una Declaración de Principios entre la RDC y el AFC/M23. Este acontecimiento marca un momento crucial en la búsqueda de la paz y la seguridad para la población del este de la RDC”, dijo el ministro belga a través de un mensaje en redes sociales.
Prévot elogió “el liderazgo de Catar y, en particular, del Ministro (de Estado de Asuntos Exteriores catarí, Mohamed bin Abdulaziz Al Khulaifi) en este proceso” y animó “a todas las partes a aplicar plenamente y de buena fe sus compromisos para alcanzar un acuerdo de paz global”.
El Gobierno del país africano y el grupo rebelde firmaron este mismo sábado una declaración de principios destinada a poner fin a los combates en el este del país, tras tres meses de negociaciones directas facilitadas por Catar, y que sienta las bases del proceso de paz así como los próximos pasos a seguir.
Entre los compromisos alcanzados figuran el respeto de un alto el fuego permanente, el cese de toda propaganda de odio, la prohibición de tomar posiciones por la fuerza y la elaboración de una hoja de ruta para restablecer la autoridad estatal en el este del país, que se detallará en el futuro acuerdo de paz.
Las conversaciones en Doha se desarrollaron en paralelo a un diálogo auspiciado por EE.UU. entre la RDC y Ruanda, que desembocó el pasado 27 de junio en la firma en Washington de un acuerdo de paz a nivel ministerial entre ambos países africanos.
Desde 1998, el este de la RDC sufre un conflicto alimentado por la presencia de grupos rebeldes y el Ejército, pese al despliegue de la Misión de las Naciones Unidas en la República Democrática del Congo (Monusco).
El conflicto en el este de la RDC se intensificó a finales de enero, cuando el M23, respaldado por Ruanda -según la ONU-, tomó el control de Goma, capital de Kivu del Norte, y posteriormente de Bukavu, capital de la vecina Kivu del Sur.
Durante la Conferencia de Berlín en 1885, el Congo fue declarado propiedad privada del rey belga Leopoldo II, quien lo administró bajo el nombre de Estado Libre del Congo hasta 1908, cuando pasó a ser una colonia de Bélgica hasta su independencia, en 1960.
Bajo el mandato del monarca, se produjo una explotación masiva de los recursos naturales del Congo para la que se usó a la población congoleña en condiciones de esclavitud.
El régimen aplicó un sistema de terror en el que fueron comunes los castigos atroces, en particular la mutilación de las manos, y se produjeron asesinatos en masa.
Aunque no hay una cifra exacta, expertos calculan que murieron entre cinco y diez millones de personas.